lunes, 9 de marzo de 2009

La chica de la canción

Úrsula es la chica de la canción.
Úrsula es la chica que baja a comprar cigarrillos a medianoche.
La chica que se pasa la noche en vela
leyendo poesía o novelas de ciencia ficción.
Cada cien páginas enciende un cigarrillo,
fuma, se le para el mundo en una pausa, vuelve a fumar,
y unas pocas volutas tristes en el aire.
Se hace un café cargado y vuelve a la lectura.
Se pierde durante otras cien páginas. Otro cigarrillo.
Desnuda. Tumbada en su sofá.
Úrsula se acaricia con los rescoldos furtivos
de su lujuria cansada. Úrsula y las horas negras del reloj.
Úrsula y los desvelos pintados de azul.
Úrsula y las noches en las que no pasa
nada y ocurre todo.
Úrsula es la chica de la canción
que se va quedando dormida ahora que llega el día.
El amanecer ajusticia a sus escritores muertos.
La revolución de sus pestañas cerradas
está a punto de suceder…

miércoles, 4 de marzo de 2009

Sin aliento

Desde que ella le dejó, él sólo ve películas de Godard. En realidad sólo una. Al final de la escapada (A Bout de soufflé). Rebobina secuencias, dribla el recuerdo de su pelo mojado como puede, sobrevive a cada fotograma encendiendo cigarrillos sin parar, conduce suicida y despeinado por la campiña que atraviesa su imaginación, mientras susurra diálogos para sí (sino te gusta el mar, sino te gustan las absurdas montañas…). Y siempre acaba llegando a la misma escena. El personaje de Jean Seberg pasea bajo un día luminoso vendiendo periódicos: New York Herald Tribune, New York Herald Tribune… con ese acento americano imposible de olvidar.

Ella pasea por un París que ha dejado de existir, sólo existe en sus sueños, un París de entreguerras, situacionista y blasfemo, un París de vanguardia y tafetán donde los Cafés abren hasta el amanecer. En esa escena, el tiempo se ha detenido para él. No puede apretar el “play” y seguir viviendo. Él congela la imagen con ese vídeo japonés hasta la eternidad. No puede volver a respirar el aire viciado del otro lado de la cámara. New York Herald Tribune, New York Herald Tribune..resuena en su cabeza. Era una mañana preciosa la de esa escena, se parecía misteriosamente a su última mañana con ella.

Al final de la muerte, soledad a dieciocho fotogramas por segundo en los Campos Elíseos. Los coches se detienen a un lado. El tranvía y la nieve. Ya no queda nadie en las calles. New York Herald Tribune, New York Herald Tribune…” La Tierra y el sexo está en nosotros. A fuera solo hay estrellas” que diría Godard.

jueves, 26 de febrero de 2009

Fragmentos, sueños y otras sustancias...

Retrato de Madame Reynouard.- Amedeo Modigliani
Descontextualizar.
Dícese del curioso
arte de drogarme
con toda tu poesía,
sin agujas hipodérmicas
sin dragones a los que acariciar.
Los “happy end”, “finales felices”,
o como lo quieras llamar,
no entienden
de nuestros cuerpos
entrelazados
buscando restos de libertad
.............................................
Que si tus ojos, que si tu mirada,
que si el pozo inmenso que de soslayo
principia en tu ombligo,
( Metáforas,
pura palabrería, blablabla, poeta de mierda)
Ella no va a ser más hermosa
por tus palabras. La belleza
tiene su significado en sí misma.
Guárdate las metáforas para días peores,
te aseguro que las vas a necesitar…

sábado, 21 de febrero de 2009

Cerrando puertas, abriendo mundos

" Mujer desnuda tumbada".-Amedeo Modigliani

“No me quiero morir susurraba mientras se corría en la perspicaz oscuridad del dormitorio”*. Cerré el libro. Encerré el verso en mi cabeza. Cerré la última puerta que quedaba por abrir. Enterré esas pocas palabras hermosas en la fosa común del olvido. No recé. No hubo dios. Ni responso. No hubo ceremonia para la infamia de establecer un principio y un fin. No hubo flores. No hubo lágrimas. Nadie cometió la imprudencia de pronunciar la palabra “amor”. Cerré mis ojos y la imaginé desnuda reclinada sobre la turbulencia.
Cerré mis manos. Cerré mis puños. Cerré mis bronquios. Cerré mi pleura. Cerré el grifo de mi sangre descontextualizada. Y salí a la calle…

(*) Verso del poema "la Francesa" de Roberto Bolaño

lunes, 16 de febrero de 2009

Quitándole argumentos a la nada...

“Para María.
La libertad de
sabernos poetas
puso
de rodillas al mar.
Imposible olvidar...”


Te espío otro día más.
Te desnudas con mesura.
Tu ropa interior de encaje,
Tus pies, tus uñas, tus rodillas, tus muslos
invierten
el sentido burocrático de las mareas.
Tus senos se confunden con naranjas
que revientan despacio
al sol de mi lujuria.
Como una gata sobre tejados azules
vas llegando
a tu sexo,
a tu incertidumbre,
a la anatomía salvaje
donde
vagabundean tus orgasmos
enfermos de libertad.
Allí donde nadie ha llegado,
espera
la última ola
que repatríe
a los náufragos
asolados por tu mar…

miércoles, 11 de febrero de 2009

el amor, ¿otra forma de afasia...?


Me redimo, me vengo, "ajusto las cuentas" con el destino, desenmascaro el énfasis por callar de las palabras, por todas esas veces que me guardé un "te quiero" (las palabras mágicas) para la tiranía de mi silencio...
Un enfermo de amor,
eso es lo que soy.
Un condenado a muerte,
que para su última cena
no pide nada más
que una fotografía de ella.
Pero todo esto no te lo digo,
guardo un silencio descomunal,
que discurre como un torrente de lava
por el cementerio de elefantes
que principia y termina debajo de tu vestido.
El amor también es incomunicación.
Esa frase la he leído en alguna parte,
no me preguntes donde,
pero a algún poeta loco
se le ha tenido que ocurrir...

jueves, 5 de febrero de 2009

Poeta, el oficio de las imposturas...

"The Singing Butler".- Jack Vettriano

Ha llegado la hora, oscurece y los poetas salen de sus madrigueras. La ciudad está vacía, hace unas horas que los hijos de la noche campan a su antojo por las calles. Parques, cajeros automáticos, la última fila de un cine, la terminal abandonada de una aeropuerto, cualquier lugar es bueno para retomar nuestro sueño donde lo fuimos dejando unas pocas horas antes.
Cualquier tratado de psicoanálisis que se precie, habla de los poetas, como esa especie de individuos que domina a la perfección el arte de sabotear la realidad. Allí donde hay una huelga feroz contra la tiranía industrial del sentido común, siempre existen panfletos rimados con la belleza de un “haiku”, o piquetes incontrolados que recitan a Gil de Biedma tumbados entre las barricadas. La mayoría desertó de la poesía hace tiempo, pero aún quedan unos pocos dispuestos a morir soñando. No los subestimes, son pocos y vulnerables, pero no tienen nada que perder.
Es probable que los altercados comiencen ahora mismo, así que es mejor que experimentes el vértigo de la quimera que vive desde hace siglos en los urinarios públicos del paraíso. Ellos(nuestros poetas) nunca te decepcionarán. Son agitadores profesionales que vienen a reventar la coreografía de este pequeño puñado de sueños...