sábado, 14 de junio de 2008

LAS GEMELAS SILENCIOSAS

¿Queréis un guión “hollywoodiense” (sin royalties que pagar) para una película? ¿Quién coño pronunció la tópica frase de “la realidad supera la ficción”? Porque el tipo en cuestión, quizás no le concediesen el premio Nobel, pero sabía de lo que hablaba. Os traigo desasosiego, una sobredosis rotunda de realidad. Una historia que incomoda, y te hace cambiar de postura cuando sueñas tirado en el sofá. Os regalo un cuento de hadas que acaba en crimen.

Gales, 1963. Las gemelas June y Jennifer Gibbons asoman su cabeza a la vida y el panorama desde muy niñas les resulta aterrador. Desde siempre demostraron sufrir serios problemas de comunicación. Padecían una especie de “mudez electiva” que consistía en suspender toda comunicación con todos aquellos que no pertenecían a un determinado círculo. En el caso de nuestras gemelas, el círculo se reducía a June y Jennifer, sin más, ellas dos envueltas en una burbuja de silencio que los años tornarían en acero. No se comunicaban con nadie, pero entre ellas fueron conformando todo un lenguaje de palabras ininteligibles para el resto, gestos y miradas que las permitían comunicarse de una manera estrecha. Pasaban días y días hablando ese “esperanto postmoderno” que sólo ellas conocían. Los padres, aconsejados por sus profesores, las separaron para tratar de romper ese “código morse” que las sumía en un mutismo absoluto, y las impedía interaccionar con los demás. Las llevaron a diferentes colegios, pero la experiencia resultó terrible: las niñas caían presas de ataques nerviosos y perdían el conocimiento con asiduidad. A los pocos años descubrieron la escritura, que les sirvió de campo de experimentación para trasladar su incomunicación al papel. Escribían con fervor sus sueños silenciosos, sus miedos silenciosos, sus vértigos silenciosos. Estaban comenzando la tarea de cartografiar el silencio, ponerle límites, cifrar sus coordenadas. Escribieron cuentos, obras de teatro y una serie de poemas que llevaban por título “September poems”. En su adolescencia cometieron algunos delitos, por lo que fueron recluidas en un centro psiquiátrico. Permanecieron encerradas catorce años. Un día después de abandonar la institución mental, Jennifer murió. La causa de la muerte nunca ha sido aclarada, pero muchos creen que las gemelas tenían un acuerdo por el que una tenía que morir, y así liberar a la otra del silencio y entablar una nueva comunicación con el mundo. Jennifer quizás aceptó el sacrificio. June en la actualidad vive con su familia en Gales, y sus dotes comunicativas han mejorado. Tal vez algún día nos fascine con nuevos poemas escritos desde el otro lado del silencio.

Prometo no volver a daros la lata (por lo menos durante un tiempo) con los Manic Street Preachers. Su canción “Tsunami” está dedicada a “las gemelas silenciosas”. Cuenta su historia de una manera muy hermosa. Pura conjunción de sonidos, estridencias, melodías orientales y poesía que generan la ola gigante que nos devorará a todos. Nadie sobrevivirá al silencio que sigue a la tempestad...

6 comentarios:

la cónica dijo...

Después del primer párrafo no sabía si quería seguir leyendo. Sabes crear expectación.

La incomunicación hace que la distancia entre las personas sea un abismo. Es brutal la historia.

Estoy redescubriendo a los Manic. Por mí, puedes seguir.

Roberto dijo...

Ten cuidado Cónica, Los Manic generan adicción!

yo llevo tiempo intentando desengancharme de su música, pero es una batalla "ganada"...

giraluna dijo...

qué miedoo
un círculo pequeñísimo, un punto casi.
aunque lo de cartografiar el silencio, su silencio,sus miedos, sus fobias y vértigos, ponerlos en papel me parece una terapia muy muy buena...

no me queda claro si es una historia real o un cuento...

besicos.

Roberto dijo...

Es una historia real, a la que seguro todos hemos ido poniéndole gramos o(toneladas) de fantasía

@leyram dijo...

gua m encanto la historia pues la verdad m la paso busknd historias asi raras sobrenaturales kn miedo, temor alegria etc.. m gustaria k comentaras un poco mas e la historia o de otras

Anónimo dijo...

Estaba viendo un documental sobre ellas, y en realidad no fue por pura locura o excentricidad que comenzaron a replegarse en sí mismas, sino que durante su infancia, al ser ellas dos solas las únicas niñas negras de la clase, eran víctimas de todo tipo de burlas y acosos brutales por parte de sus compañeros y compañeras, de tal manera que los profesores les permitían a veces irse antes de la escuela. La vida temprana de un ser es una etapa crítica y decisiva, y todo lo que nos pasa allí formará parte de cómo configuremos nuestro carácter y la forma de vincularnos con lo que nos rodea.