Mano -hoja. Chema Madoz
(...)
el jardín de las delicias
linda a la izquierda con el paraíso
y a la derecha con un infierno pequeñito de tres metros cuadrados
con vistas a la nada.
( I )
mientras apuro una heineken
un marsupial
se van descolgando
de tus tirabuzones
pongo mis manos para siempre sobre tus nalgas
y veo a unicornios paciendo
tranquilos en
las esquinas sombrías de tu sexo
y el santo sepulcro de tu ombligo
donde los pájaros
llevan por el cielo
el sudario del cazador
( II )
eres la forma más sofisticada de pecado
y no por eso maldigo
las amapolas que crecen solitarias en el basural
tal vez nos excedimos
con esta noche
las llamas de la ciudad del infierno
cercan nuestra desnudez
( III )
la inmortalidad del alma
o la forma de los besos enfermos de lentitud
las hogueras en Salem
o las colas en un restaurante de comida rápida
son puras cuestiones de incomunicación
matices de andar por casa
anécdotas un daño colateral…
demasiados siglos tal vez
subiendo y bajando esa piedra
y Sísifo hace tiempo que está sentado
al borde del camino mirando el atardecer nuclear
( IV )
esa manzana milenaria
gravitando solitaria bajo el árbol del bien y del mal
una civilización destruida con un solo chasquido de dedos
y cuando la melancolía
reine
sobre los metales y la ceniza
los muertos soñarán
con algo parecido al amor...





