domingo, 3 de enero de 2010

La vieja y el perro


"Quiero cesar sin consecuencias...
Quiero ir a la muerte como el que va a una fiesta en el crepúsculo."
- Fernando Pessoa ( a través de su heterónimo, Álvaro de Campos)
La vieja y el perro caminando hacia el crepúsculo. Se van para siempre hacia la promesa muerta de una aurora detenida. La vieja sobrevive al frío de la tarde con una bufanda marrón que le cubre hasta la boca, nadie diría de la sabiduría que atesoran sus zapatos. El perro olisquea el semen de los faunos que gobiernan las siestas, y que se esparce invisible por las cunetas. Es un rastro fiable, una sutil palabrería de la naturaleza que se deshilacha entre los cardos mordidos de la era silenciosa.

La tarde va cayendo, y ellos dos corroboran sin saberlo, la metafísica del griego antiguo que se bañaba diez mil veces en un solo día en la corriente turbulenta de la vida. Ellos cesan, acaban como empezaron, caminando hacia el sol que yergue atalayas de humo y cristal. Ellos cesan, (no sirve el colutorio rojo para las noches, ni las pastillas para desparasitar al perro, no sirven las magdalenas y la mantequilla agria antes de ir a misa, no sirve el perseguir perdices con ladridos y devoción…) Ellos cesan, pero la vida sigue expoliando los tesoros enterrados del misterio de esa célula que estalla de aburrimiento en el oscuro centro de la nada…

12 comentarios:

Aire dijo...

me gusta tu prosa, ir desgranando las palabras mientras creas las imágenes en ese rincón de mi cabeza desordenada

Gabiprog dijo...

No sirve de nada hipotecar los momentos de sosiego para sentirse dueño de algún pecado capital, uno de esos pecados que a día de hoy siempre están de saldo.

Noviembre dijo...

Vamos, vamos, escribe (me) un poquito más!

mili dijo...

La vida es un explorar constante de emociones de diversa índole...no creo que se acabe en algo gris.
Buen texto
Lindo blog

Laura dijo...

Es cierto. La vida, por ser cíclica, no acaba nunca de ofrecernos atardeceres a los humanos, que pasamos un ratito por este mundo y pronto, muy pronto, cesamos.

Un saludo

Lucina dijo...

La sabiduría de unos zapatos transeúntes y sedientos de experiencias,
dejan huellas indelebles..
claro que si.

Un beso

Espérame en Siberia dijo...

Tremendísima la foto, ¿es tuya? ¿Dónde la has tomado?

Un beso.

Espérame en Siberia dijo...

Eso. Que es brutal.
Me imaginé que no sería tuya, a menos que trabajaras en una estación de la NASA o algo parecido, pero una ya no sabe. Capaz que sí lo eras y yo te estaba subestimando.
Claro que no porque no lo seas dejas de pareceme interesante, no me vayas a malinterpretar.

¿Y el texto cómo nació? Cuéntame.

Un beso.

cristal00k dijo...

Ay! si los zapatos y los perros hablasen...
Felices días Roberto.

mili dijo...

Dime el título de tu blog ...por qué es

mili dijo...

Hermosa imagen

MaLena dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.