miércoles, 30 de septiembre de 2009

Janis Joplin

Anoche soñé con Janis Joplin, y me dijo que en el infierno no se estaba tan mal.
Ella me susurra que una heroína pura y letal, que te mata a melancolía, recorre las calles del barrio paralelo, tan lejos y tan cerca de San Francisco. Nadie sabe quién la ha puesto en circulación. Es de un blanco infinito, que se asemeja con el baño de un motel cualquiera, donde un “príncipe azul” vomita anfetaminas y soledad...
A estas horas, Janis me confiesa que no fue un accidente. Que lo suyo con el Rock ´n Roll siempre fue en serio. Que odiaba la precisión de las agujas hipodérmicas. Que su música acariciaba la nuca del vendaval. Que todos siempre han tratado de imitar su voz deshilachada...
Que ella es única, y que el crepúsculo absurdo y más hermoso de África resbala por su garganta, eso lo digo yo.
Y me asaltan las preguntas: ¿En que piensa una golondrina cuando atraviesa un basural, Janis?¿ Qué lujurias transitan por el estómago de una esponja? ¿Qué coño pasó aquella noche, la última, Janis? Dímelo, puedes confiar en mí....
¿Te marchas ya? Si has estado muy poco tiempo, y a ti precisamente lo que te sobra es tiempo...
Anoche soñé con Janis Joplin, y ya casi no recuerdo lo que me dijo. Pero esta madrugada es diferente. Esta noche te siento muy cerca. Casi no abro los ojos, pero te intuyo Janis, al fondo de la habitación, con tus ojos perdidos en la oscuridad. Eres la guardiana de mi sueño, balanceándote en tu mecedora de humo, dispuesta a desbaratar el ataque del demonio de la mediocridad, tan pusilánime y mortal como desde los comienzos, hace ya demasiadas primaveras...

15 comentarios:

reina dijo...

No se fue, Roberto, está entre nosotos, como tantos otros con el recuerdo de su voz...
Y en el infierno...? eso sí que no lo creo... donde ella esté no puede ser un infierno...
Lindo homenaje tu sueño...!
Un beso

gloria dijo...

Por favor, poeta, pero qué maravilla, Janis tu musa... ahora entiendo muchas cosas.
Esto que has escrito es mucho más que la crónica de un sueño, gracias por compartir los secretos de tus noches entre desgarros de sueños.

Te sigo leyendo, poeta, siempre...

Un beso, rebelde y clandestino, por supuesto.

Gabiprog dijo...

Suena un blues, la habitación está desordenada y por la ventana, abierta de par en par, entra un viento que anuncia una penumbra fria.
¿De dónde viene esa voz?

Charal dijo...

Vaya homenaje a una de las más grandes interpretes de esta vida -y las siguientes- Genial el texto, fue como traspasar una cortina y encontrarla allí, casi desvanecida mientras se despedia -sí, a mí tb esa mujer me toca la fibra-

Salu2 y buenas vibras! ^^

Aire dijo...

Me encanta la música de hoy, mecedia por su voz y tus palabras... genial

BUENAS NOTICIAS dijo...

Curiosa guardiana de tus sueños has encontrado, Roberto. ¡Qué bueno!

SeaSirens dijo...

Para estar en el mismo lugar, hay que recorrer el mismo camino.

Un texto muy encendido y real.

Un abrazo!

Susana dijo...

Creo que has encontrado la piedra filosofal: la magia que te permite describir una voz con palabras. Me ha encantado. Además, adoro a Janis, pero aunque no fuera así, esta deliciosa inmersión en tu mundo joplinírico bastaría para amarla.

Un abrazo!

medio cobain dijo...

conversar con janis joplin en el jardín, puede ser cosa de la imaginación o de un sueño, o simplemente el sabor del universo.

hay estrellas que nunca se apagan.

salud-saludos

Ursula dijo...

Roberto...

"¿En que piensa una golondrina cuando atraviesa un basural, Janis?"

profundo y hermoso!!!
gracias Ro, hermoso lugar... lleno de reflexiones y buena poesía...

beso!!

Jeanne dijo...

Aprovecho tu vigilia para decirte que estás contratado.

Las estrellas esperan que les robes cierta belleza a cambio de que la basura no les tape la luz.

Tu nave-camión está equipada con un librito para los ratos libres. La ruta de la Estampida desde el cielo.

;-)

(me llevo tu enlace para no perder tu estela)

Stefany González dijo...

Es que Janis es mucha Janis.
Yo siempre la he preferido antes que a los Doors ni a que ningun otro clásico (aunque quizás alguno me linche por esto, jajaja) :-D

Un saludo!

David dijo...

«El poeta que va a hacer un poema (lo sé por experiencia propia)», dice Lorca, «tiene la sensación vaga de que va a una cacería nocturna en un bosque lejanísimo. Un miedo inexplicable rumorea en el corazón. Para serenarse, siempre es conveniente beber un vaso de agua fresca y hacer con la pluma negros rasgos sin sentido. Digo negros porque... ahora voy a hacerles una revelación íntima... yo no uso tinta .de colores» (?). «Va el poeta a una cacería... Delicados aires enfrían el cristal de sus ojos. La Luna, redonda como una cuerna de blando metal, suena en el silencio de las ramas últimas. Ciervos blancos aparecen en los claros de los troncos. La noche entera se recoge bajo una pantalla de rumor. Aguas profundas y quietas cabrillean entre los juncos... Hay que salir. Y este es el momento peligroso para el poeta. El poeta debe llevar un plano de los sitios que va a recorrer y debe estar sereno frente a las mil bellezas y las mil fealdades disfrazadas de bellezas que han de pasar ante sus ojos. Debe tapar sus oídos como Ulises frente a las sirenas, y debe lanzar sus flechas sobre las metáforas vivas y no figuradas o falsas que le van acompañando. Momento peligroso si el poeta se entrega, porque como lo haga, no podrá nunca levantar su obra. El poeta debe ir a su cacería límplo y sereno, hasta disfrazado. Se mantendrá firme contra los espejismos y acechará cautelosamente las carnes palpitantes y reales que armonicen con el plano del poema que lleva entrevisto. Hay a veces que dar grandes gritos en la soledad poética para ahuyentar los malos espíritus fáciles que quieren llevarnos a los halagos populares sin sentido estético y sin orden y belleza»...

charlotte dijo...

Bueno amigo, dejame decirte que e visto a Janis hablarte al oído, en la oscuridad de tu cuarto con tus ojos entreabiertos, como te envolvia con su voz, tan llena de fuerza y tan dulce cuando quería, el cielo sonrie...

AnaR dijo...

Una grande,irrepetible,eterna...

Abrazos