jueves, 15 de enero de 2009

EL ÚLTIMO TRABAJO

"Billy Boys". Jack Vettriano
A mediados de julio de 2003, Roberto Bolaño observa el mar desde la habitación de un hospital. El azul que arropa a los muertos, muy pronto susurrará a Roberto, con lentitud de gangster y a quemarropa, el secreto (si es que acaso hubiese algo que contar). Las páginas de sus libros aclimatan su futura morada, esa buhardilla repleta de palabras y gatos, donde escuchará el pavor de las olas barriendo el vacío, indemne al vértigo de los días.

Apenas tiene fuerzas para levantarse de la cama, pero sabe que aún queda algo por hacer, un último trabajo y después abandona, es lo justo para todos. Le estoy esperando en el aparcamiento del Hospital, en un viejo Chevrolet negro que ha profanado las curvas de todas las sucias carreteras del desierto de Sonora. Visto traje negro y corbata, la gabardina sueña con huracanes en el asiento de atrás. Me impaciento durante un instante, pero luego me calmo, pensando en la perseverancia mecánica de Roberto. Derechos hacia el desastre, felices y hermosos, listos para jugar a ser ángeles caídos de pistolas clandestinas en este paraíso de limo y estrellas.

Recuerdo las palabras de Roberto aquella noche en el café “La Habana” de la calle Bucarelli, “Si tuviera que asaltar el banco más protegido de América, en mi banda sólo habría poetas. El atraco concluiría, probablemente, de forma desastrosa, pero sería hermoso”. Estupefactos bebimos en silencio nuestras cervezas y todos en ese preciso instante, deseamos morir escribiendo poesía en una sórdida celda del arco iris. No nos esperan cámaras acorazadas, ni divisas, ni letras de cambio. Nuestro botín serán páginas y más páginas, letra impresa, autores que se desenvuelven en el olvido, escritores marginales que se fuman el aire de su suicidio, musas que se enamoran de la tristeza de un “tragafuegos”. Poesía que dimana de la vida, miles de versos libres de estúpidas ataduras para siempre, tertulias en la trastienda de la eternidad, y nosotros iluminados, en medio de las ráfagas de ametralladora que violan la noche, reinventando la literatura...

Mis pensamientos se esfumaron, la realidad se hizo un poco más presente. Alguien golpeaba con impaciencia la ventanilla del Chevrolet. Era Roberto, subiéndose el cuello de su gabardina de niebla. Mi gran amigo, Ulises Lima, creí que ibas a echarte atrás, me dijo sin mirarme a los ojos. El motor rugió rumbo a la noche que se ponía de tiros largos. Íbamos a una fiesta a la que no habíamos sido invitados, con melancolía, rabia y una vieja quemazón acariciándonos las entrañas...
(Para todos los que aman (y amaron) la palabra por encima de todo. No sé que coño hubiese hecho sin tus libros, Roberto Bolaño)

25 comentarios:

Elisa dijo...

Querido Roberto,

Hoy tengo que darte mi más sincera enhorabuena por tu escrito. Es profundo, misterioso y detrás del traje negro de gangster he visto hasta cierta ternura. El primer parrafo es genial: "esa buhardilla repleta de palabras y gatos, donde escuchará el pavor de las olas barriendo el vacío, indemne al vértigo de los días"...

Simplemente, brillante. Espero que aquella fiesta -a la que no estais invitados- os quite el quemazón..., y que cuando eches de menos tiempos pasados, busques a tu amigo a través de sus letras.

A veces no es sufiente...lo sé
Besos fuertes
Elisa

rodri dijo...

Maravilloso homenaje a Roberto Bolaño, estoy seguro de que le hubiera encantado.
Espero verte pronto en fiestas a las que no estamos invitados.
Un abrazo, compañero.

Bea dijo...

Tras leer tu majestuoso texto, sólo puedo proponer un brindis por el magnífico Roberto Bolaño que nos unió, otro por Jack Vettriano que nos hizo pasear de la mano de los detectives salvajes por los paisajes de Escocia, y otro más por el doble de Bolaño, para que no nos tema y se atreva a volver al Cafetín.

Uf! Rober, al final siempre me lías y acabamos borrachos. Echémosle la culpa a la poesía.

Mil besos poeta.

La cónica dijo...

Tú sí que sabes dar un homenaje.

Me sumo a la banda, si doy el perfil, hacedme sitio en el Cadillac y vamos a atracar bancos.

Besos!

la inkilina dijo...

Roberto

Siempre es un gran placer leerte

Un café??

gloria dijo...

Roberto impresionante. Me has hecho estremecer, lo cual no debería sorprenderme porque siempre lo consigues, pero es que hoy... Bolaño... Cuando descubrí "Los Perros Románticos" supe que estaba perdida para siempre en sus letras...
Sería hermoso un atraco de poetas, ¿querrías ser el jefe de mi banda?

Gracias por esta maravillosa entrada.

Te sigo leyendo...

M. Jose dijo...

De verdad que sería hermoso formar una banda de poetas y asaltar ese banco.
Pero también es hermoso este post y lo he disfrutado en cada una de sus palabras.
Un abrazo amigo mío
mj

Bel dijo...

Maravilloso homenaje a Bolaño. Cuando le comenté a un amigo cuánto me estaban gustando "Los detectives salvajes" me repondió: "a mi me han reconciliado con la narrativa latinoamericana". Es algo así. Y tu texto, repito, es una maravilla.
Un abrazo.

María dijo...

Al igual que las olas, tus letras, tus sueños, tu imaginación y el lugar al que me transportan también barren mi vacío.
Gracias, Roberto, por llenarme esta tarde de viernes.
Besos, besitos y besazos.

Maria Jesús Rodríguez Melero dijo...

Hola Roberto!
He visto que has puesto la portada de su libro "detectives salvajes". Lo he buscado en la biblioteca (ventajas de trabajar entre libros!)
Felicidades por tu post. Realmente me quito el sombrero ante tu gran capacidad para transmitir emociones a través de tus letras.
Ya sé lo que quiero ser de mayor: quiero ser como tu!
Un beso!
Susi

cynthia dijo...

Sabes por donde navegar y por que.. tienes buena eleccion..y entrega...
me gusta leerte...

besotes muchos.

Pijama.- dijo...

Muchas gracias por tus comentarios tan agradables.

...Y se me puso la piel de gallina con tu entrada.

Cariños.-

CONRA dijo...

Hola Roberto:
¿Estuviste en Sevilla en el I Encuentro de Autores Latinoamericanos en el año 2003, la última aparición en público de Bolaño?
Realmente es bello tu escrito, muy emotivo y poético. Me ha encantado.
Muchos saludos y buen fin de semana.

Svor dijo...

Con Bolaño tengo una cita pendiente, como con tantos otros.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Chileno maravilloso llevándose su tierra a todas partes. Salvado de milagro de las garras del Pinocho, nos alumbró con su 2666...y se fue, en tu auto de 8 CV, con su eterno cigarrillo y sus anteojitos redondos.
Roberto, es bellísimo tu texto y heredaste el "infra"-clima de Roberto.

Abrazos, tocayo, toda mi admiración por tu trabajo.

REL

Gabiprog dijo...

A veces los abrazos complices se encuentran al abrir las cubiertas de un libro.

:-)

La sonrisa de Hiperión dijo...

Precioso post.... siempre que estar agradecidos a aquellos que con sus letras, nos han hecho vivir tanto...
Saludos

NoSurrender dijo...

Precioso homenaje a Bolaño, gracias por compartirlo. Nos vemos en Sonora!

una vida lo que un sol dijo...

de Roberto a Roberto

muas!

cristal00k dijo...

Tus prosas son también sensacionales Roberto...
Como esos viejos rockeros que cuando cantan en balada son lo más...
Yo estoy con Gloria, si nos dejas nos apuntamos a tu banda y la de Bolaño, donde y cuando digas.
Un beso

Blonda dijo...

Gracias a tu visita en mi blog, yo también descubro un lugar lleno de lindas palabras, que hoy no abundan tanto, que se achican con la crisis y que se transforman muchas veces en agravios...
Gracias, me encantó lo que escribiste.
Nos estamos leyendo, mil besos.

medio cobain dijo...

cuidado!!
una activa banda de peligrosos delincuentes armados reparten tesoros, no sólo los robados sino también los propios.
gracias roberto por ser un delincuente honrado y compartir.

salud-saludos

Maria Jesús Rodríguez Melero dijo...

Roberto!
Poqué no pones una foto en tu blog?
Me haria ilusión conocerte!
Um abrazo!
Susi

ana. dijo...

Quiero ir con ustedes ¿puedo?

Pd.: tu nombre es Roberto, también y es evidente que sus libros están en vos.

Besitos.

Vidita dijo...

Roberto: Me encantarìa ser su Cesárea Tinajero; aunque creo que aùn no soy tan prolìfica poetisa como ella, me habrìa gustado encarnar este personaje en la banda de los detectives salvajes.

Mil besos y felicitaciones por tu texto.